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Ante los intentos
de legislar el trabajo artesanal en forma, entendemos,
que atenta justamente contra lo que dice defender, los artesanos de
San
Isidro manifestamos:
Nuestro rechazo a la ley en discusión en este momento en el Congreso
y
nuestro repudio a toda aquella organización, empresa o sello que se
arrogue
el derecho de hablar en nombre de los artesanos sin tener ninguna
representatividad.
Así como no se puede poner en una misma jaula gatos y perdices no se
puede
legislar en una misma ley pequeñas empresas y artesanos. Si bien la
génesis
de la industria está en los artesanos medievales, no es ésta la
aspiración
de todo artesano actual. El desarrollo de las industrias y la
economía de
mercado ha dejado un espacio:
El espacio de la creatividad.
Este es nuestro espacio.
No se puede fabricar productos artesanales.
Expresar fábrica de artesanías implica una contradicción puesto que
una y
otra son contrarias. Son contrarias en su forma de producción y por
lo tanto
en su resultado final. Una fábrica implica una producción en serie,
una
necesaria mecanización, un aumento constante de la cantidad de
piezas por
tiempo, una competencia con los otros productores, en fin, un
abaratamiento
de los costos que implique un precio mas bajo al consumidor.
Esto desvirtúa el trabajo artesanal.
No estamos en contra de esto.
Decimos:
Esto no es artesanía.
Lo nuestro es lo contrario:
Todo el tiempo necesario dedicado a una pieza.
Y esta pieza va a ser única
Parecida, similar
Pero única.
Y su valor no depende sólo del mercado sino que en ella influyen
otros
factores.
Pero hay más:
Este tiempo dedicado a la creación de una pieza artesanal es nuestra
forma
de vida.
Es la esencia de nuestra identidad
Y si hemos elegido esto no se trata solo de una falta de
alternativas, hemos
elegido esto porque nos gusta
Nos causa placer
Nos causa gozo.
Y este placer, este gozo se trasmite en nuestra obra y se trasmite a
quien
adquiere nuestros trabajos.
Esto, decimos,
Es irremplazable.
Esto es una función cultural.
Quien así no lo entienda, quien así no lo sienta, puede hacer lo que
le
venga en gana.
Pero nunca diga que el resultado es artesanía.
Insistimos: para que exista artesanía tienen que existir artesanos.
Esto es lo que hay que proteger, esto es lo que hay que comprender.
La cultura
Y si de algo entendemos los artesanos es de esto: de cultura.
Somos protagonistas todos los fines de semana de un acto cultural de
tremenda significación. Un acto cultural del que participan miles de
personas.
Este acto cultural no es patrimonio de funcionarios de turno.
No es tampoco patrimonio nuestro, es patrimonio del pueblo, de la
gente.
Para esto, en defensa de esto es que hay que legislar.
No hay ni habrá ley, legislación, represión o censura que cercene la
libertad de creación.
Los artesanos de San Isidro así lo afirmamos.
Estamos de pié y dispuestos a defender nuestro oficio.
Nuestros talleres.
Nuestra forma de vida.
Esto, decimos, que forma parte de la cultura.
San Isidro, 6 de marzo
de 2005
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